AVE MÁLAGA
Hasta la llegada del AVE, que pone Málaga a dos horas y media de Madrid, el tren era un castigo. Las obras del nuevo tren no podían tener tropiezos con los trenes de cercanías por la simple razón de que casi no existen. La primera línea del metro está en construcción, y próximamente empezarán las obras de la nueva ronda, la hiperronda, como gusta llamarla en Málaga De esta forma, Málaga queda con el AVE a un rato de casi todas partes, yeso tendrá consecuencias, sin duda positivas.
A decir verdad, pese a las carencias, Málaga nunca estuvo lejos de ningún lugar del mundo gracias al aeropuerto y a la mentalidad de los malagueños. Que se lo pregunten si no a los habituales de la Costa del Sol. Aunque también el aeropuerto se había quedado pequeño y están en obras una nueva terminal y una segunda pista La creación del Museo Picasso, hace ahora cuatro años, con 155 obras del artista malagueño, ha impulsado la recuperación el centro histórico, del que aún restan cicatrices del tiempo y el abandono en algunas fachadas. No pasan inadvertidas las 340.000 personas que visitan el museo al año. La calle Larios, arteria que atraviesa el corazón de Málaga, ya había sido entregada al paseante. Ya merece la pena callejear por la judería, calle San Agustin arriba, girar a la derecha por Granada hasta la iglesia mudéjar de Santiago, donde fue bautizado Picasso, y desembocar en la plaza de La Merced, antes llamada de la Libertad, con su obelisco dedicado a Torrijos y los 49 liberales malagueños fusilados en 183l.
Málaga ofrece monumentos aunque no es una ciudad monumental. Tiene catedral renacentista, castillo (Gibralfaro), palacio árabe Oa Alcazaba), museos (el Picasso y Bellas Artes) y ruinas (el circo romano). Desde Gibralfaro se tiene una idea clara de la amplitud de la bahía y del circo de los montes que rodean la ciudad. La catedral está inacabada, como casi todas las catedrales, como casi toda Málaga, aunque a este templo se le nota mucho porque le falta una de las dos torres proyectadas. Sostiene la creencia popular que se quedó sin terminar porque el dinero destinado a su fábrica se lo llevaron para financiar sabe Dios qué guerra del siglo XVIII. Su construcción empezó en 1528 y concluyó de forma abrupta cuando el conde de Floridablanca consideró que ya se habían gastado más fondos de la cuenta y aun así estaba a medio hacer.
Durante mucho tiempo quedó el templo con portones provisionales y sin cristales. Después hubo tres intentos de acabarla, pero siempre surgieron otras urgencias y finalmente quedó manquíta, como la llaman con cariño los malagueños. Orgullosos de su templo, porfían unos por su terminación y otros por dejarlo así, tullido y todo forma parte de su atractivo y refleja el alma fogosa de esta gente dada a explosiones creadoras sin remate. A lo grande. Como los tronos de Semana Santa, que, ya que había que hacerlos de nuevo después de la destrucción que sufrieron durante la guerra, los hicieron con desmesura.
Para el visitante va cuajando la mejor Málaga y ya compensa hacer un alto en los veladores de la plaza 7 De las dos prindpales dudades del interior malagueño, Ronda es un cofre abierto como su Tajo, pero Antequera, donde el AVE hace su última parada antes de arribar a la capital, está por descubrir. Repleta de arte barroco, la dudad de la fértil vega del Guadalhorce es el centro geográfico de Andaluáa. Su situados, la llegada del AVE y el visto bueno de la Junta al proyecto de aeropuerto están catapultando a Antequera como centro de distribudón y sede de empresas.
Villa de espléndidos conventos, de casi todas las órdenes religiosas, y treinta iglesias cuyos campanarios motean el horizonte visible desde la Alcazaba. Desde lo alto no se divisan los tres grandes dólrnenes, Romeral, Viera y la Cueva de Menga, aunque sí el Arco de los Gigantes, de siete metros de altura, detrás del cual estála colegiata de Santa Maña la Mayor, cuya fachada renacentista posiblemente inspiró a Alonso cano para la catedral de Granada. A los pies de la colegiata están las termas. Magnífico es el retablo de la iglesia del carmen. Antequera es un lugar privilegiado para contemplar el rico barroco andaluz y también para disfrutar de la comida tradidonal, porra antequerana, gazpachuelo .(sopa caliente), mollete, mantecado y bienmesabe. No es mala cosa detenerse a comer en La Espuela, junto a la iglesia de San Agustin.
Iglesias y conventos son los puntos cardinales para orientarse en Antequera, paraíso y también puerta del infierno. Al paraje natural del Toreal, situado a 13 kilómetros, una inmensa formadón de rocas calizas con formas extrañas, espectrales, se le ha llamado con razón el infierno de piedra. Aunque no hay transporte público ni excursiones organizadas,el lugar cuenta con senderos de acceso cómodo para el recorrido. Asaltan al visitante figuras caprichosas, cuevas (la del Toro es la más importante) y simas formadas en el jurásico, cuando la zona era un brazo marino que comunicaba el golfo de Cádiz con Alicante. La imaginación popular ha dado nombre a algunas de esas rocas, como el Tomillo -símbolo del parque-, el Ataúd, el Cáliz o el Sombrerillo. Semana santa
La desmesura también se muestra en semana santa. Los cinco mil kilos del trono de la Esperanza, portado por 263 hombres durante toda la noche, dejan pequeña a la Alameda.
Las aceras de la ciudad se proyectan para resistir el paso de los tronos. Qué exageración, más de 20.000 penitentes siguen al cautivo el Lunes santo.
7 del Obispo o tomar un café en El Jardín mientras se observa el trasiego de feligreses, unos hacia la catedral, otros hacia el templo del arte picasiano. Acá, los parroquianos del Chinita escuchan cómo Paco Rodriguez toca Ansiedad al piano, vigilado de cerca por Chiquito y el torero Javier Conde retratados en gran formato. Allá, los fieles de la bodega la Casa del Guardia, en la Alameda, atacan los toneles. Los tradicionales se reparten El Pimpi de la calle Granada y el Quitapenas de Marín García Los modernos prefieren el Alea de Fajardo, el Gorky de Strachan o en el Manducare de la avenida Manuel Agustín Heredia Hay para todos los gustos.
La Málaga de los estereotipos dice que hay que ir a la feria en agosto, a la Semana Santa según caiga, y todo el año al pescado de los chiringuitos de Pedregalejo y El Palo. Kilómetros de costa y cientos de establecimientos dedicados a ofrecer los sabores marinos, el boquerón como rey, la concha fina, los espetas de sardínas, los calamaritos. Fresco el pescado, maravilloso el clima incluso en enero para sentarse a comer y mirar el mar desde chirínguitos como Miguelito el cariñoso, El Lirio, El Cabra o el Maricuchi. Es cuando menos sorprendente la forma en que algunos establecimientos, como El Tintero de El Palo, venden los platos recién salidos de la cocina voceados por los camareros entre las mesas de los comensales. ¡Llevo el boquerón, llevo la sardinita!
En tercer lugar hay en Málaga un tesoro, desconocido incluso para los propios malagueños, que no puede pasar por alto: la riqueza botánica de la ciudad, fruto de un clima propicio para todo, del antiguo trasiego comercial y de la ilustración de sus clases dirigentes, que en el pasado mostraron especial vocación por los jardínes. El jardín botánico de la 7 Concepción, del siglo XIX, es un vergel de 32 hectáreas y mil especies vegetales traídas de los cinco continentes. La feracidad de este clima y el agua del pantano del Limonero han creado allí la vuelta al mundo en 80 árboles. Compiten por la luz casi todas las variedades de palmeras exóticas, los ficus y las araucarias, gigantescas, con 150 años de historia Hay otros jardines, como el de la Aurora, ahora de Picasso, y el
de las Américas. Y el parque, así a secas, que en la ciudad todo el mundo sabe qué parque es, paralelo a la fachada del mar, junto al puerto.
Nadie sabe lo que es Málaga Pero si Cádiz es La Habana, Málaga por lo menos es Alejandría, sostiene el escritor José Garriga Ciudad parsimoniosa donde todo parece estar sin terminar, a medio hacer, para qué apresurase, tiempo habrá No es que le falten ideas e impulsos.
El Jardín Botánico de la Concepción, un vergel del siglo XIX con mil especies vegetales procedentes de los cinco continentes
que le sobran, es que no acaba de culminarlos. Picassiana, ingeniosa, creadora y desprendida Sostienen que el dinero no suele estancarse en las cuentas bancarias, ni siquiera remansarse en los bolsillos. A vivir, que antes de ayer eran dos días. Puerto de mar, azul Mediterráneo, rincón templado por el sol invernal.
A este reportaje han aportado su conocimiento Leandro Olalla, Fernando Ramos de Rivas, Bernardo Laniado, José Antonio Garriga, Héctor Márquez, Juan Barber, Blanca Machuca, Carmen Jimeno, Ricardo Aguilar, José Antonio Laguno, José Miguel Moreno, ndefonso del Olmo y Javier Banderas.
